Escrit per Francesc Sempere Puigcerver alumne de 1AD de BBAA
CAMPANAR La llegada al barrio desde el centro con metro es extraña, pues la parada de metro está al otro lado del barrio y tienes que cruzar por un túnel para llegar a Campanar. Las zonas periféricas del barrio se componen de calles anchas con carril bici y edificios de siete plantas. Favoreciendo el comercio, destaca la cantidad de pequeños autónomos que existen por esa zona, pero ya se va viendo la expansión de la industria china por el barrio. Muchos de los autónomos del barrio se dedicaban a la venta al por mayor y con la llegada de la industria china muchos han cerrado. Es destacable el funcionamiento de un videoclub en esta época, además que parece ser rentable. Muchos de los edificios de siete plantas tienen en su interior un patio de luces común por cada manzana.
Conforme te acercas al núcleo del barrio que es la iglesia, las calles cambian y el barrio empieza a tomar forma de pueblo. Aquí es donde se puede apreciar claramente, como Valencia se ha ido tragando el pueblo poco a poco, conservando únicamente el casco antiguo. Con edificios datados de 1935, conforme vas caminando observas fachadas modernistas y otras tradicionales de los pueblos del levante. Cuando sales más hacia Nou Campanar te das cuenta hasta donde llegaba antes la huerta pues el barrio estaba delimitado por casas típicas de l’horta. Actualmente ya no existe huerta alguna y esos edificios son un símbolo de la memoria histórica que tiene el lugar. Ahora hay parques infantiles, urbanizaciones de bungalós y pisos de 15 plantas construidos durante la burbuja inmobiliaria. Entre las calles de adoquines te encuentras con casas tapiadas y medio derruidas. Pero a la vez, ves como muchos vecinos aprovechan el encanto de la zona para dar a su casa un toque más rural.
Se puede decir que la opinión del grupo ha sido unánime respecto a la concepción del barrio. Todos llegamos a la conclusión de que Campanar había sido un pueblo, pues se veía su antigua estructura interna, en el centro. Pero que se lo había tragado la ciudad y también había construido más allá de él, como es el ejemplo de Nou Campanar. Es lógico llegar al pensamiento de la excesiva edificación de entornos urbanos, tal vez prescindibles. Pero más allá de eso, que aporta ese comportamiento a los valencianos? Que aprendemos? Es necesario un cambio de las leyes urbanísticas? O eso ya ha pasado? Y si es así, por que no se juzga a los especuladores inmobiliarios que se han aprovechado de las tierras de agricultores o de simples vecinos del pueblo? Es lógico, pensar en la excesiva construcción en las costas del levante. Pero se podría pensar y demostrado está, que cronológicamente apareció mucho antes la expansión de la ciudad, tragándose pueblos, que antes estaban apartados y su único lazo de unión era una simple carretera medio asfaltada.
Sistema que luego se llevará a cabo durante los años 90 y el 2000 en las costas, no solo levantinas sino de toda España y se podría decir prácticamente en todo el mundo. Pero esto como afecta a la gente corriente, con comercios en las zonas que han sido literalmente invadidas por la ciudad? Sencillo, al igual que en la ciudad la producción prima a la calidad y es entonces donde aparecen los chinos, que como nos narró una vecina acabaron con la venta al por mayor del barrio. Un buen ejemplo inverso es Cuenca, en el que el casco antiguo, grande, ha permanecido prácticamente inalterable, además de haberse mezclado con el paisaje de manera casi perfecta. Ese nivel de simbiosis entre el paisaje de nuestros abuelos y las necesidades de espacio habitacional, ha sido una asignatura pendiente para nuestros políticos, pero sobre todo para nosotros mismos, pues muchos de nosotros deseábamos tener piso grande a los extrarradios de la ciudad, donde todo parece permanecer tranquilo e inalterable y donde la gente de ciudad piensa que no pasa nada más fuera del centro. ADVENTUREFORMANCE
Escrit per Francesc Sempere Puigcerver alumne de 1AD de BBAA
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La llegada al barrio desde el centro con metro es extraña, pues la parada de metro está al otro lado del barrio y tienes que cruzar por un túnel para llegar a Campanar.
Las zonas periféricas del barrio se componen de calles anchas con carril bici y edificios de siete plantas. Favoreciendo el comercio, destaca la cantidad de pequeños autónomos que existen por esa zona, pero ya se va viendo la expansión de la industria china por el barrio.
Muchos de los autónomos del barrio se dedicaban a la venta al por mayor y con la llegada de la industria china muchos han cerrado.
Es destacable el funcionamiento de un videoclub en esta época, además que parece ser rentable.
Muchos de los edificios de siete plantas tienen en su interior un patio de luces común por cada manzana.
Conforme te acercas al núcleo del barrio que es la iglesia, las calles cambian y el barrio empieza a tomar forma de pueblo. Aquí es donde se puede apreciar claramente, como Valencia se ha ido tragando el pueblo poco a poco, conservando únicamente el casco antiguo.
Con edificios datados de 1935, conforme vas caminando observas fachadas modernistas y otras tradicionales de los pueblos del levante.
Cuando sales más hacia Nou Campanar te das cuenta hasta donde llegaba antes la huerta pues el barrio estaba delimitado por casas típicas de l’horta.
Actualmente ya no existe huerta alguna y esos edificios son un símbolo de la memoria histórica que tiene el lugar. Ahora hay parques infantiles, urbanizaciones de bungalós y pisos de 15 plantas construidos durante la burbuja inmobiliaria.
Entre las calles de adoquines te encuentras con casas tapiadas y medio derruidas. Pero a la vez, ves como muchos vecinos aprovechan el encanto de la zona para dar a su casa un toque más rural.
Se puede decir que la opinión del grupo ha sido unánime respecto a la concepción del barrio. Todos llegamos a la conclusión de que Campanar había sido un pueblo, pues se veía su antigua estructura interna, en el centro. Pero que se lo había tragado la ciudad y también había construido más allá de él, como es el ejemplo de Nou Campanar.
Es lógico llegar al pensamiento de la excesiva edificación de entornos urbanos, tal vez prescindibles. Pero más allá de eso, que aporta ese comportamiento a los valencianos? Que aprendemos? Es necesario un cambio de las leyes urbanísticas? O eso ya ha pasado? Y si es así, por que no se juzga a los especuladores inmobiliarios que se han aprovechado de las tierras de agricultores o de simples vecinos del pueblo?
Es lógico, pensar en la excesiva construcción en las costas del levante. Pero se podría pensar y demostrado está, que cronológicamente apareció mucho antes la expansión de la ciudad, tragándose pueblos, que antes estaban apartados y su único lazo de unión era una simple carretera medio asfaltada.
Sistema que luego se llevará a cabo durante los años 90 y el 2000 en las costas, no solo levantinas sino de toda España y se podría decir prácticamente en todo el mundo.
Pero esto como afecta a la gente corriente, con comercios en las zonas que han sido literalmente invadidas por la ciudad? Sencillo, al igual que en la ciudad la producción prima a la calidad y es entonces donde aparecen los chinos, que como nos narró una vecina acabaron con la venta al por mayor del barrio.
Un buen ejemplo inverso es Cuenca, en el que el casco antiguo, grande, ha permanecido prácticamente inalterable, además de haberse mezclado con el paisaje de manera casi perfecta.
Ese nivel de simbiosis entre el paisaje de nuestros abuelos y las necesidades de espacio habitacional, ha sido una asignatura pendiente para nuestros políticos, pero sobre todo para nosotros mismos, pues muchos de nosotros deseábamos tener piso grande a los extrarradios de la ciudad, donde todo parece permanecer tranquilo e inalterable y donde la gente de ciudad piensa que no pasa nada más fuera del centro.
ADVENTUREFORMANCE